El desarrollo profesional en entornos laborales seguros es un derecho en todos los ámbitos. En aquellos contextos en los que se acompaña a otras personas resulta aún más imprescindible en varios sentidos:
· La salud psicosocial del personal y los equipos va a condicionar su labor de cuidados y acompañamiento a otras personas de una forma eficaz, segura y ajustada. Esto es especialmente relevante cuando se interviene con infancia, adolescencia, edad avanzada, discapacidad, vulnerabilidad y otras realidades.
· La relación afectiva consciente es una competencia profesional en estos contextos e implica un desgaste y una necesidad de descanso y elaboración emocional importantes.
· El cuidado del personal está implícito en normativas, marcos legales y recomendaciones varias. Estrategias estatales y autonómicas relacionadas con el ámbito social, educativo y sanitario lo tienen en cuenta. La Estrategia Vasca contra la Violencia a la Infancia y Adolescencia plantea, por ejemplo en su línea 4.5, “el fomento del cuidado de los riesgos psicosociales del personal, especialmente de quienes realizan atención directa a NNA y sus familias, para que puedan llevar adelante los procesos de atención, protección y reparación en óptimas condiciones de salud contribuyendo así a la mejora de la calidad de los servicios”.
El cuidado profesional y la generación de entornos laborales seguros supone una combinación de aspectos personales y organizacionales que permitan, potencien y favorezcan elementos de autocuidado, cuidado mutuo y cuidado institucional.
En los ámbitos educativos, socioeducativos, psicosociales, sanitarios… es fundamental contar, así, con la consciencia profesional del autocuidado y cuidado mutuo como competencia y con planes de prevención de riesgos psicosociales y pautas de actuación adecuada ante la detección de situaciones.
Estos planes tendrán su sentido si contemplan algunas cuestiones:
· Participación de las propias personas trabajadoras (y voluntarias) en la elaboración de análisis de riesgos, diagnósticos y planes adecuados. Se incluye también la participación de las propias personas usuarias a las que se acompaña.
· Ajuste de las herramientas, metodología y lenguaje al “mundo” educativo, socioeducativo, psicosocial… desde el conocimiento interno de la propia práctica, sus capacidades, sus limitaciones y los factores intrínsecos estresantes y antiestresantes.
· La implicación directa de los equipos directivos en los procesos, con apuesta de tiempo y recursos diversos, traducidos en inversión económica.
· La búsqueda de fórmulas sencillas que puedan facilitar procesos de mejora práctica y no de planes excesivamente complejos que queden “en el cajón” o se dilaten en el tiempo.
· La identificación de aquellos aspectos que ya ayudan y pueden mantenerse, reforzarse, potenciarse.
· La inclusión de este tipo de planes para el personal dentro de un plan general que contemple también el entorno como seguro para las personas a las que se acompaña.
En este sentido, el modelo de entornos seguros aplicado a la seguridad del personal en las organizaciones educativas y sociales es posibilitador ya que implica un proceso de reflexión y cambio más profundo, una revisión de aspectos en diferentes niveles y tiene en cuenta elementos condicionantes en dimensiones de espacio físico, competencias profesionales personales para el cuidado, competencias organizacionales para el cuidado y fortalecimiento de climas relacionales seguros.
Esta propuesta de formación implica un acercamiento a este modelo de entornos seguros aplicado a la seguridad de las personas y organizaciones que cuidan a otras personas en los contextos profesionales (incluido el voluntariado).
- Lugar: UNED Bizkaia
- Fecha y hora: Del 12 de marzo al 16 de abril de 2026
- De 16:30 a 20:00h.
- Evento difundido a través de la Plataforma AVIP que recibe el soporte técnico de INTECCA
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