Decía Foucault en su obra dedicada a Magritte, Ceci n’est pas une pipe (Esto no es una pipa), que lo que Magritte nos permite es no tener que decidir entre actuar como lectores de un texto o como espectadores de una imagen. En este curso buscamos posibilitar esa simultaneidad y por ello decimos: ¡esto no es un centenario!, aunque, en realidad, lo sea. Porque los temas y la forma de abordarlos que hemos seleccionado para construir este curso, esperamos que nos permitan poner en relación texto (la obra de Foucault) e imagen (la figura de Foucault). Espectadores y lectores a la vez, lectores de una obra que se parece a un taller lleno de artilugios, y espectadores de una figura que, como decía Deleuze, más que una persona, era una atmósfera.
En este curso intentaremos conocer desde dónde habla Foucault y desde donde no habla, para explicitar cuáles son sus rostros y sus máscaras, sus voces y sus silencios, sus gestos y sus parálisis. Foucault es uno de esos filósofos que siempre parece estar en otra parte, no solamente con respecto a la tradición filosófica, sino también con respecto a sí mismo, a través de una serie de continuos desplazamientos y de reescritura constante. Foucault cambia la luz que le aplica a su propio pensamiento, un pensamiento que es un movimiento, un movimiento «físico» continuo: corre, se para, baila, se queda paralizado, se revuelve, se divierte, bucea, escala, recorre el mismo camino, pero a la luz de otro día. Decía Roger-Pol Droit: «Si Foucault tiene tantos rostros, que a menudo no encajan o encajan mal, se debe sin duda al deseo de borrar las huellas, de establecer espacios en blanco y dejar silencios. Esa es también una forma de ser libre.»
Como arqueólogo del saber, genealogo del poder y esteta de la existencia abordó cuestiones filosóficas de primer orden, bajo el gran proyecto que el mismo Foucault nombró como una historia crítica del pensamiento. Pero no solo eso, en palabras de Defert, Foucault «elevó a la categoría de objetos políticos temas que antes no estaban politizados», transformando la política misma, transformando el propio sentido de lo que es una vida política.
En este curso, y siguiendo la petición que nos hace Deleuze respecto a su amigo, queremos dejar que Foucault hable hasta el final, sabiendo que su tarea quedó inconclusa, porque siempre se muere demasiado pronto cuando uno entiende la vida como una tarea y no con un sentido o una misión. Por eso, esto no es un centenario, aunque en realidad lo sea.
- Lugar: UNED Denia
- Fecha y hora: Del 14 al 16 de septiembre de 2026
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- Evento difundido a través de la Plataforma AVIP que recibe el soporte técnico de INTECCA
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