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Desde hace unas décadas muchos artistas han empezado a interesarse, de modo creciente, por los procesos de construcción de la historia y, por lo tanto, de su difícil relación con la memoria. A partir de un texto de Walter Benjamin, el curso pretende reflexionar no sólo sobre los modos de hacer historia, sino también sobre la manera en que los artistas plásticos han afrontado estos temas desde la construcción de memoriales hasta propuestas más sutiles, algunas de ellas cercanas a lo que últimamente se ha venido llamando la “generación de la posmemoria”.
Antonio Campillo es catedrático de Filosofía de la Universidad de Murcia y presidente de la Red española de Filosofía (REF). Ha publicado, entre otros libros: Adiós al progreso. Una meditación sobre la historia (1985), La fuerza de la razón. Guerra, Estado y ciencia en el Renacimiento (1987), La invención del sujeto (2001),Variaciones de la vida humana. Una teoría de la historia (2001), El concepto de lo político en la sociedad global(2008) y Tierra de nadie. Cómo pensar (en) la sociedad global (2015).
Campillo se plantea una doble pregunta: cómo pensar la sociedad global para conseguir que la Tierra siga siendo un hogar para todos y, de otro lado, cómo pensar en la sociedad global, es decir, de qué modo los cambios en el mundo globalizado afectan e interpelan a la propia actividad de pensar.
Para analizar esta relación de ida y vuelta entre la globalización y la filosofía, toma como hilo conductor el concepto tierra de nadie, en sus diversos usos y sentidos: la tierra sin dueño, los territorios arrebatados a los pueblos no europeos, la tierra disputada entre dos Estados, las actuales fronteras amuralladas y, por último, el patrimonio común de la humanidad. El autor propone que nuestro planeta sea reconocido como Tierra de nadie para que pueda ser patrimonio de todos.
En cuanto a la filosofía, para Campillo se trata de una actividad cosmopoliética, pues su tarea consiste en pensar las diferencias y las articulaciones entre las tres grandes esferas de la experiencia humana: el mundo, el nosotros y el yo. En este sentido, es también una tierra de nadie, porque permite conectar entre sí la ciencia, la política y la ética, y porque todos los seres humanos pueden acceder a ella y ejercitarla libremente.
El arte antiguo, el moderno y la estética que debería explicarlo todo y no explica, mayormente, nada. Ponencia del profesor Jordi Claramonte Arrufat de la Facultad de Filosofía de la UNED.