26-11-2021 – Europa, pandemia y crisis económica

El próximo viernes 26 de noviembre a las 18.30 tendrá lugar la presentación el último Dossier de Economistas sin Fronteras «Europa, pandemia y crisis económica» en el que se debate sobre la naturaleza de la crisis —económica, pero también social, ecológica e institucional— abierta por la pandemia y sobre las políticas que las instituciones comunitarias han arbitrado; políticas destinadas tanto a promover la reactivación de las economías como, sobre todo, a sentar las bases de una profunda transformación estructural de las mismas.

  • Lugar: UNED Tudela
  • Fecha y hora: 26 de noviembre de 2021. De 18:30 a 20:30 h.
  • El presente evento es difundido a través de la Plataforma AVIP y recibe el soporte técnico de INTECCA
  • Más información.

01-07-2021 – Narrativas neoliberales: cómo hemos aprendido a imaginar la crisis en el estado español después de 2008

Aunque las crisis económicas en el capitalismo avanzado se describen siempre como procesos misteriosos, llenos de magnitudes abstractas, para su difusión y triunfo hacen falta poderosas herramientas culturales. En esta intervención me pregunto por las narrativas de la crisis hoy en el estado español, a partir de las formas de contarla, representarla, imaginarla o combatirla. Prestaré atención a series de Netflix, shows de televisión, informativos y otras formas de cultura de masas globales, para señalar de qué formas se construye una «cultura de la crisis» que nos dice quiénes somos, lo que podemos hacer y lo que nos es permitido o no esperar: en resumen, muy poco. Ante la catástrofe climática, es necesario romper con los modos de imaginación hegemónicos –desesperanzados y disciplinarios– en favor de otros, más sostenibles e inclusivos, que nos permitan volver a imaginar un futuro democrático.

CV – 14-07-2021 – El día después: cartografía de crisis tras la pandemia

Cuando, optimistas, comenzamos a vislumbrar el principio del fin de la pandemia, nuestras únicas certidumbres son dos: la crisis por ésta provocada es multidimensional y su impacto asimétrico. Cada una de las dimensiones de la crisis — sanitaria, social, económica o política —, afecta de forma dispar en el seno de cada sociedad y en la comparativa global. El mal sueño de la COVID-19 ha atormentado con distinta prevalencia a Asia, Europa, África o América, pero con independencia de ella, en el sur global el despertador no sonará a la misma hora. Su tono también variará, sin perder de vista que las crisis son contextos de dificultades y recesión, pero también coyunturas críticas hacia transformaciones profundas, en ocasiones orientadas al progreso, quizás en esta, a la sostenibilidad. Desafíos ante los que es necesario renovar o reconfigurar estrategias y alianzas.

Son incontables los interrogantes, y no pocas las respuestas precipitadas, que la pandemia acumula. Si China transitó del momento “Chernovyl” al “Sputnik” en apenas tres meses, la UE pasó en idéntico plazo de verse cuestionada como mecanismo de solidaridad a aprobar la primera emisión de deuda conjunta de su historia. Este curso de verano se plantea como un foro de debate de las incógnitas abiertas por la COVID-19; las conocidas hoy, pero también aquellas por las que sea pertinente cuestionarse mañana. Se abordará la incidencia de la pandemia en el sistema internacional, así como en la creciente rivalidad entre sus grandes potencias, en particular los EEUU y China. Se analizará la actuación de la UE ante la COVID-19 y los debates estratégicos que la pandemia ha estimulado, incluyendo sus relaciones con China. Reflexionaremos sobre la reconstrucción y repolitización del tablero en la UE y los EEUU. América Latina centrará el foco como una región donde la crisis puede derivar en oportunidad, pero igualmente estimular la contienda geopolítica. Cierran esta cartografía de crisis aproximaciones al “día después” en las migraciones internacionales, el cambio climático, las zonas de conflicto, o las políticas de desarrollo.

CV – 14-07-2021 – Las crisis políticas en la España contemporánea

Todos los indicadores disponibles en el ámbito de las ciencias sociales apuntan a que la sociedad española se aproxima a una más de sus crisis existenciales. A diferencia de otras naciones occidentales dotadas de una mayor estabilidad y de un curso histórico más lineal, España se caracteriza por crisis cíclicas que convulsionan su funcionamiento institucional y la abocan a una redefinición periódica de su propia identidad.

A lo largo de este repaso, nos vamos a detener en los hitos más significativos que jalonan el último siglo largo que va de la crisis del 98 a la pandemia de 2020. La historia comienza con la primera crisis de la restauración borbónica, en 1898, fruto de una derrota militar que llevó a la pérdida de las últimas colonias; seguida entre 1917 y 1923 de un ciclo de protestas e inestabilidad política, sin que las élites fueran capaces de actualizar la fórmula canovista, abriéndose hacia un esquema político democrático.

Ello nos lleva, después de un largo episodio dictatorial, a la crisis de los años treinta, en un contexto internacional de máxima confrontación ideológica y geopolítica. La fórmula constitucional empleada entonces no reunía las suficientes garantías de consenso ni de diseño institucional como para conjurar la dinámica de polarización desatada en la década de los treinta, de manera que el golpe de Estado del año 36 y la consiguiente guerra civil condenaron al país a la pesadilla del nacional-catolicismo y el aislamiento internacional.

Con estas premisas, cabe decir que la única crisis existencial de la que España salió fortalecida fue la crisis de los años setenta del pasado siglo, por cuanto fue el único momento en que las elites políticas fueron capaces de acordar no solo un marco constitucional de amplio consenso sino también un proyecto de estabilidad y crecimiento: la integración europea. Nunca España brilló tanto como en las décadas que van de la muerte de Franco a 2010, por cuanto parecía cumplirse el viejo sueño orteguiano: Europa como solución al problema español. No es casualidad, desde este punto de vista, que los primeros síntomas de disfuncionalidad del llamado régimen del 78 fueran simultáneos a la crisis de la eurozona, como tampoco lo es que la manera como se resuelva la crisis de la pandemia en España dependa, más que nunca, de la manera como Europa resuelva su propia crisis existencial ante la amenaza del populismo.

Pues lo que ha puesto de manifiesto la crisis institucional devenida tras la Gran Recesión es que las elites políticas españolas ya no son capaces por sí mismas de encontrar solución a los problemas nacionales: primero fracasó el bipartidismo a la hora de acordar una salida a la crisis económica y, a continuación, fracasó la ‘nueva política’ en su intento de regenerar las instituciones, toda vez que en lugar de facilitar un nuevo consenso regenerador, apelando a la transversalidad ideológica, exacerbaron la polarización que el bipartidismo había puesto en marcha. Para completar el cuadro, las elites periféricas optaron por aprovechar la coyuntura de doble crisis económica e institucional mediante el recurso a la fórmula separatista, eludiendo de esta manera cualquier responsabilidad en la gestión de la crisis. Así las cosas, España depende, por lo pronto, de que Europa aprenda la lección de la pasada crisis del euro, pero depende, sobre todo, de que las elites nacionales no pongan dificultades a la intervención europea, más allá de las limitaciones e impedimentos que la propia Europa está poniéndose a sí misma.

Conviene tener en cuenta, en este punto, que en 2021 España va a alcanzar niveles de paro similares a los que alcanzó en 2012, pero difíciles de soportar con el actual nivel de déficit de la Seguridad Social. Pues a diferencia de 2012, cuando el sistema estaba protegido por un Fondo de Reserva de más de 60.000 millones, no cabe descartar que la financiación de los ERTE lleve al sistema a una situación de máximo estrés. Si ahora mismo es difícil anticipar el escenario económico resultante, más difícil resulta imaginar sus consecuencias sociales. Lo que sí podemos adelantar es el nivel de confrontación política y de ruido mediático que inevitablemente va a llevar asociado, fácilmente previsible a la vista de lo ocurrido en el último lustro. Esperemos que esta vez la crisis existencial que se avecina no vaya acompañada de una crisis en paralelo a nivel europeo.

Las crisis existenciales se producen por acumulación explosiva de crisis parciales o sectoriales. Desde esta perspectiva, la crisis de los años treinta es paradigmática: nada menos que tres grandes cuestiones confluyeron en ese momento de forma crítica: la cuestión social (señaladamente la reforma agraria), la cuestión territorial (la discusión de los estatutos) y la cuestión religiosa (¿había dejado España de ser católica?), cada una de las cuales tenía capacidad por sí misma para generar la suficiente conflictividad social y política como para poner a prueba la capacidad de respuesta del sistema político. Ahora bien, si a ello añadimos la cuestión militar, producto de un ejército sobredimensionado y de una fuerte tradición pretoriana, ya tenemos el cóctel completo.

En la pasada crisis, hemos tenido otro ejemplo aleccionador de cómo funciona el proceso de acumulación: todo empieza con el estallido de la burbuja inmobiliaria, a consecuencia de la burbuja crediticia desencadenada por la unión monetaria. En un primer momento, la crisis financiera se convierte en crisis de deuda soberana, toda vez que los gobiernos se ven impelidos a acudir en socorro de los bancos. A continuación, la crisis de deuda se convierte en crisis social, bajo el imperativo de austeridad emanado de Bruselas y los recortes consiguientes.

En paralelo, se produce el efecto combinado de la incompetencia de los partidos para gestionar la crisis y la proliferación de los escándalos de corrupción, todo lo cual convierte a la clase política en parte del problema y no de la solución. De ahí a la crisis institucional solo hay un paso: es el que dan los partidos embarcados en proyectos rupturistas y, en particular, los independentistas, en su aprovechamiento oportunista de la acumulación de problemas. Así es como se prepara la receta para una crisis existencial. Por si faltaba algo, la jefatura del Estado ha pasado a formar parte del debate político, a raíz de las aventuras extraconyugales del rey emérito, con lo que ya ninguna instancia institucional, incluida la forma de Estado, queda al margen de la crisis. Todo un desafío para la reflexión histórica y sociológica.

CV – 07-07-2021 – Filosofía en tiempos de incertidumbre

A las crisis económicas, sociales y políticas con las que iniciamos el siglo XXI, el 2020 ha sumado la crisis sanitaria COVID-19: una situación hasta hace poco impensable que ha supuesto el trastorno de lo cotidiano y la transformación de nuestros modos de vida. El desplazamiento de nuestro mundo habitual al domicilio particular y la necesaria mediación tecnológica en nuestras interacciones familiares y sociales convencionales provocaron sentimientos de aislamiento, miedo, angustia… Y, con la dilatación temporal de algo que se preveía ocasional, llegó el cansancio y la incertidumbre. ¿Y la filosofía? ¿Se ve afectada por esta nueva realidad? ¿Ofrece ayuda para la resistencia? Un grupo de profesores e investigadores se reúnen para analizar la situación actual, prestando especial atención a los nuevos retos y problemas morales, sociales, políticos y culturales a los que, si cabe, aún más en tiempos de incertidumbre, debemos hace frente.